viernes, 14 de julio de 2017

Eres... siempre has sido.
Viniste quizá muy temprano, actuando como huracán que transformó todo, que derrumbó esquemas, pero no patrones y esos volvieron a construir mis desperfectos.
He entendido tanto, en tu ausencia he descubierto bajo los escombros tantos tesoros que había y ahora son tumbas.
De nada sirve ahora, la reflexión sólo ayuda a revivir los remordimientos. Lo único rescatable de esta tragicomedia es comprender que si ahora eres feliz entonces todo va bien, lo digo en serio; es tranquilizante verte bien, plena. Como no te vi a mi lado al final,  como no supe ayudar que estuvieras.
Después de ti seguí cometiendo errores que ahora me han hecho ver... no hay clavos, no hay más;  una vez amé y fue plenitud. Tengo eso, así seguiré:  sin paleativos,  ni curas efímeras, contigo en mente y aquellos años. No es amargura, no es conformismo, es entender que al haber sido felicidad cumplí con algo que ya no necesito llenar.
Gracias por tanto, gracias por todo.
Sé feliz. Yo lo seré con los recuerdos. 

lunes, 26 de junio de 2017

¿Sigues? 

jueves, 22 de junio de 2017

Extraño el centro.
Ese punto donde parecía que algo podría estar bien. No todo, pero algo. 

miércoles, 31 de mayo de 2017

Oh no, honey, what were yo thinkin


Es extraño no saber que sentir cuando eres
 -o quizá no- el recuerdo vergonzoso de hace 5 años.

sábado, 15 de abril de 2017

Y si lo lees... que sepas que mis mejores deseos los mando pronunciando tu nombre, aún inaudible. Siendo feliz al ver que te va bien.

viernes, 31 de marzo de 2017

Esa duda ...
¿Te parecere una persona grata?  Alguien con quien te es agradable y deseable estar ¿o me verás como alguien a quien aguantar de repente, si se dan las cosas? 

jueves, 23 de marzo de 2017

No es un sueño

De repente estaba ahí en ese terreno seco y agrietado. Todo alrededor opaco, quisiera ver algo con vida.

Mis pasos cada vez son más difíciles, uno a uno se torna más pesado y doloroso.
Siento que no avanzo,  por el contrario cada vez que intento moverme percibo como a mis pies algo se derrumba, como si donde piso se resquebrajara. Me da miedo voltear, esta parálisis es asfixiante.

Miro hacia abajo y el suelo sigue igual, con grietas y desniveles; veo con horror que son mis pies de los que queda poco. Intento más pasos,  pero se siguen desmoronando, todo es tan seco que sale polvo de mis piernas, duele pero no parece haber terminaciones nerviosas, sólo tierra; cada vez hay menos de mí.  Continúo, debo llegar... aún no sé a dónde, pero aquí no hay vida.

Quedan sólo dos tiras  bajo mi cadera y puedo sentir cómo se rompen.

Sólo me queda arrastrarme, aunque eso significa ir dejando pedazos de mí cada que me muevo. Quema y raspa.

Un centímetro, quizá 5; poco a poco me deshago y no avanzo más. Mi cabeza es lo último que queda, pegada al suelo, uniéndose a él.  Con los ojos ardiendo por el calor y la tierra que se le meten. Poco a poco la piel de las mejillas se cuartea y va cayendo, esas pequeñas oleadas de tierra me dejan ciega al fin, la lengua cae. Desaparezco.

En la nada,  aún me pregunto si puedo despertar. No es un sueño.