Sigues siendo la persona mas importante con la que cruce caminos. Espero, sin paciencia voluntaria, a que se reencuentren.
domingo, 14 de febrero de 2016
miércoles, 13 de enero de 2016
miércoles, 23 de diciembre de 2015
El peor enemigo
Me mira, me escucha, me ignora, me sabotea, me consuela, me justifica, me escupe, me tira, me hunde... finge importancia.
Ya no sé qué hacer conmigo
martes, 22 de diciembre de 2015
Retomando el camino
Volviendo, reciclando.
Reencontrando.
Comencé a adherirme al andén y por poco se me olvida que el tren podría dejar de pasar.
Me levanto y escucho crujir mis huesos, les gustaba estar petrificados.
¿Daré los pasos necesarios para subirme?
domingo, 31 de agosto de 2014
Madurez
Por primera vez sin certeza alguna. Salud, familia, pareja, todo tan prescindible y fugaz.
Es tan fácil aventarte al vacío que te das miedo a ti misma.
Quizá es madurez
Es tan fácil aventarte al vacío que te das miedo a ti misma.
Quizá es madurez
sábado, 19 de julio de 2014
Tú
A veces me gusta verte así, desprevenida, sin que te des cuenta. Me gusta tu espontaneidad, tu forma de mirar aún con sorpresa en la mirada, con expectativas del nuevo día.
Me asusta pensar en el día que tus ojos pierdan ese brillo, ¿pasará? Sería la forma más violenta en la que la vida podría golpearme con lo que muchos llaman realidad.
Me gusta que no me notes porque estás envuelta en tus pensamientos, nadando entre sueños o navegando en fantasías; me gustas, me gustas cuando callas, pero no porque estás como ausente, si no porque imagino aquel mundo tan elaborado en el que vives, aunque mi imaginación sea una aproximación diminuta.
Tu mundo, mi mundo; no chocan y no se alejan, convivimos en una misma galaxia que compartimos, sólo tú y yo. Giramos, bailamos, nos acercamos y nos dejamos ir. Somos tú y yo, dos entes, dos disparates, dos sabores exóticos que se disfrutan individual o en conjunto.
Somos, soy y eres. Te disfruto cuando estás lejos, en tus sueños, te disfruto cuando estás aquí, conmigo, creando nuevas realidades con el diálogo.
Tú. Espero, siempre tú.
Me asusta pensar en el día que tus ojos pierdan ese brillo, ¿pasará? Sería la forma más violenta en la que la vida podría golpearme con lo que muchos llaman realidad.
Me gusta que no me notes porque estás envuelta en tus pensamientos, nadando entre sueños o navegando en fantasías; me gustas, me gustas cuando callas, pero no porque estás como ausente, si no porque imagino aquel mundo tan elaborado en el que vives, aunque mi imaginación sea una aproximación diminuta.
Tu mundo, mi mundo; no chocan y no se alejan, convivimos en una misma galaxia que compartimos, sólo tú y yo. Giramos, bailamos, nos acercamos y nos dejamos ir. Somos tú y yo, dos entes, dos disparates, dos sabores exóticos que se disfrutan individual o en conjunto.
Somos, soy y eres. Te disfruto cuando estás lejos, en tus sueños, te disfruto cuando estás aquí, conmigo, creando nuevas realidades con el diálogo.
Tú. Espero, siempre tú.
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