lunes, 16 de noviembre de 2009

Sin más.

















No sabría agradecerte lo que haz provocado en mí
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He estado en tantas bocas que creí que ya no encontraría aquella que me hiciera sentir que el exterior ya no existía durante el minuto eterno de un beso, que todo se perdería mientras estamos así, aliento con aliento.

Creí que no buscaría emocionada un lugar en el que tú y yo, en la oscuridad de la noche, podamos estar así... sin preocupaciones, para vernos y hablar de nada. Porque no puedo llevar una plática demasiado larga contigo sin robarte un beso, sin abrazarte, sin sentirte suspirar a mi lado. Y me emociona que tú también lo hagas.

Y cuando caminamos por la calle, abrazadas, aunque sea en la cuadra oscura, porque después pueden vernos... siento que voy pisando nubes, que por paradójico que esto resulte, son más firmes que la hipócrita tierra que está abajo.

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¡Hace tanto que no sentía esto! Me da miedo que sea una mera ilusión, un espejismo que llegó como respuesta a una soledad voluntaria, que la vida me devuelva lo que inconscientemente hice a tantas personas... sé que he influido de una forma negativa en muchas vidas... ¿Se acepta un cambio de último momento? Muchos no entenderán lo que va pasando, y con ira reprimida sé que pensarán que he jugado. Jamás lo hice. Por su bien, y un intento descarriado de sinceridad, me alejé, no podía ofrecer lo que necesitaban y, aunque no lo parezca, no me gusta mentir.


Agradezco a cada persona que pasó por mi vida, porque dejó infaliblemente algo de sí en mí. Y aunque ahora con guante blanco me reprochen lo más básico, quisiera poder decirles que estoy ahí para lo que necesiten.


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Que si he caído mil veces fue para saber como levantarme después. Como ayudarte a levantar si es que así lo requieres.

He soñado contigo más veces de las que he dudado de esto. Hoy tu voz fue lo primero que escuché, con eso bastó para forjar una sonrisa en mi cara el resto del día. Te veo tan alejada de todo lo podrido que hay afuera, me enseñas sin darte cuenta a confiar de nuevo en las personas por decisión y no por obligación moral.

Puedo ser tan... yo contigo, sin necesidad de fingir una personalidad relajada, intelectual, fiestera o todas las máscaras que me siento obligada a ponerme frente a tal o cual persona. Contigo las he usado todas y me haz ayudado a quitarlas, aventarlas durante las horas que estamos juntas. Y lo mejor, ni cuenta te haz dado, porque al mismo tiempo yo he quitado las tuyas. Así, frente a frente, con tus suspiros esporádicos y mis tartamudeos insensatos, somos lo único que somos, sin más ni más.



Tantas vueltas... tantos caminos y apareciste, sin más, cuando menos lo esperé.





I can see the sunset in your eyes.






Imagen 1 y 3.-
De algún lugar de Internet.
Imagen 2.- Adriana, su sonrisa, mi debilidad.

1 comentario:

mirniux dijo...

vaya q llegó el amor a tu puerta, me da un montón d gusto... escribes genial! me hiciste recordar q en algún momento d mi vida yo tmb caí así en el amor, perdída, total y lokamente... y aunque ahora ya sólo quedan cartas, fotos, y lo más importante "recuerdos", jamás me arrepiento de nada! saludos y está d más desearte q disfrutes ésto tan chingón q t pasa :-P