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lunes, 20 de junio de 2011

Caigo en el encanto de tu silencio y me atrevo a declararte lo que en mí arde por ser dicho. Me miras y me preguntas -¿Por qué?- 

Así como así, como si pudiera explicarlo con oraciones simples; como si pudiera conjuntar cada sensación que has despertado con algunas miradas, con tus sonrisas o con tu tacto. Así como si fuera sencillo explicarte que me has dado razones de sobra para vivir y otras por las cuáles valdría la pena morir. Me siento impotente viéndote sin explicarme, como si fuera fácil. 

Y en un intento pueril por esclarecer me atrevo a decir:
Te amo por tus acciones más que tus palabras, por tus miradas más que cuando me dices qué ves.
Te amo por tus caricias cuando hace frío y a las que no les importa que me asfixie de calor.
Te amo cuando en tu silencio acompañas mis peores pensamientos y con tu calma logras convertirlos en algo pasajero.
Te amo cuando en un beso me demuestras esa correspondencia que enardece mi alma.

Te amo porque al estar así, contigo, he encontrado algunas piezas de mi rompecabezas y me demuestras que estás aquí, conmigo, para ayudarme a seguir buscando. 

Te amo y es todo lo que sé.

viernes, 22 de abril de 2011

Déjame recordarte así, en este silencio; déjame convertirme en esa gota de sudor que pasea por tu piel sonrojada sin despegarse de ti, fundiéndose en tu abdomen.

Mira dentro de mí, no todo es vacío... tal vez encuentres aquel espejo que permita verte en mí como yo lo he hecho en tus ojos. Tal vez te descubras, quizá.
Mira profundo y encuentra tus recuerdos, transformalos a tu disposición, deja en mi piel más de ellos y en mi boca tu nombre, quiero llamarte cada noche, quiero sentirte cada día.


Déjame plantar un beso en tus labios con el cuidado que necesitan las mejores obras, veamoslo germinar, que crezca y nazca de él ese fruto que al mencionarse pierde su magia. Siente como evoluciona, siente como sigue siendo el mismo, como si el tiempo nos ofreciera otro ritmo.

Escucha dentro de ti, atiende a las palpitaciones... cambian, se aceleran, nuestra música de fondo son ellas, la mejor percusión que podríamos desear.
Escucha el viento que  se inmiscuye por la ventana, no es más que una señal de lo existente allá fuera. Escucha mi sangre, hace fiesta a tu tacto, aquí dentro.


domingo, 27 de marzo de 2011


Voy encontrando el sentido en tu sonrisa


Imagen: Marzo, 2011

martes, 1 de febrero de 2011


Sólo dos miradas me han hecho caer rendida...

Ambas salieron de tus ojos.

sábado, 13 de noviembre de 2010

1 Jaro



Pétalos. Tus cuerpo se envuelve en ellos, tus labios igualan su color y tu piel es suave. Pierden la figura que formaban, hacemos que pierdan la figura que formaban. Se decoloran con el juego de la tarde.


Luz. Suave, opaca e intermitente, nos baña con delicadeza y forma un manojo de sombras alrededor, bailan en la pared, ágiles y calmadas.


Agua. Discurre por entre mis dedos, discurre entre tus piernas y no le damos espacio para entrometerse. Te adorna la piel, se agita a nuestro tiempo. Es tibia, cobija, nos envolvemos.


Vino. Las copas a medio llenar, contrastan con las sábanas que ya no cubren la cama. Hacen juego con los pétalos, combinan con tus labios. Las copas se vacían y se llenan. La botella se vacía, las sensaciones exacerbadas.


Sábanas. Cobran vida; cubren, se esconden, se extienden y se encogen. Terminan por ningún lugar. 


Guitarra. Quiere protagonizar, solo visita, solo ayuda a decirte de otra forma lo que no me canso de repetir. Se olvida, pues hay cosas más interesantes por hacer, regresa a su prisión de tela.


Sonido. Apagado... tal vez encendido, pero no le prestamos atención. Sonido el que te escucho, el que hago. Tu respiración, mis suspiros. Gemidos tal vez... ¿quién lo sabe? Si he de escuchar que sea sólo el palpitar de tu corazón, no más.


Piel. Tersa. Se acopla a mis labios, la recorro con la vista y le siguen mis manos. Sabe... a ti, no hay descripción factible, sabe a ti solamente y aseguro que es el mejor sabor que he probado. Me cubre y me excita ¿es atrevido decirlo? Es verdad.


Miradas. Esporádicas, coincidimos en el mismo punto y después se encuentran. Miramos y a veces vemos más allá, hacia dentro. Sí, cuando vemos dentro, por fuera todo es mejor.  Miradas que ya no miran y así logran ver todo.


Labios. Rojos, vivos. Los tuyos y los míos se conocen bien, se acoplan bien. Murmuran, sonríen. Cuando sonríes todo vale la pena. 


Tú, yo. Un cigarrillo en tus labios y otro en los míos. Humo, sólo humo en un momento donde todo se hizo ya, donde todo está a punto de hacerse. 


Tú, yo. Una combinación perfecta, una realidad exquisita. Un año de esta realidad ideal. 


Tú, yo. Solo tú y yo. Pensamientos varios que mandamos a descansar, cual tabula rasa al cerrar la puerta.


Tú, yo. No me canso de repetirlo. 



lunes, 13 de septiembre de 2010

Desde que estás


Las madrugadas saben distinto desde que estás a mi lado. Cuando me es imposible dormir imagino de nuevo tu tacto, cada roce que han tenido tu piel y mi piel, los primeros accidentales, los siguientes ni qué decir. 

Imagino la unión de nuestros labios; perfecta, cálida, sincronizada. Se forma una sinfonía de sensaciones indescriptibles, irrepetibles e iridiscente. La conformamos tú y yo, nuestras miradas y nuestros ojos cerrados, los movimientos de nuestras manos y la estadía de nuestros cuerpos unidos; melodiosas combinaciones en silencio. Sólo se escucha nuestra respiración, sólo un eco apacible de nuestros pensamientos y, más allá, un palpitar que acompaña al segundo corazón. 

Y me deleito con tu silueta que poco a poco se desvanece en el fondo de la habitación, en esta semioscuridad de complejos deseos y tiempo limitado. Lentamente te acercas y mi pulso se acelera, proporcionalmente; tu rostro se ruboriza cuando mis manos comienzan a descubrir lo exclusivo y ciertos espasmos indican que voy por buen camino.

Son tus palabras las que hacen eco en los momentos de soledad. Sonrío, pero quisiera que estuvieras para verme hacerlo. Es por ti, créelo. Es por tu recuerdo, es por las sensaciones que me dejaste guardadas para estos casos de ausencia

Sensaciones de tu espalda, suave y perfecta, cada relieve, cada curvatura. La sensación de tu aliento; cálido y ferviente. La sensación de tu lengua que recorre mi cuello, que se apodera de mis deseos y se infiltra por mis ensoñaciones. Tus brazos que me amarran a tu calor, a tu sudor y a la tarde, las horas que vivimos mientras todo afuera muere. La sensación de tus pestañas cuando besas mis mejillas.
Cada madrugada me sabe distinta ahora que estoy contigo, aunque no estés aquí. Porque cada pensamiento es tan vívido que  mi cuerpo lo reproduce una y otra vez, con la luz apagada, con los ojos cerrados y con las sensaciones explotando a flor de piel.

Te amo. Ya son diez.

lunes, 5 de julio de 2010

Una noche

Quisiera darte una noche completa. Una noche de plenitud.

Donde las aves canten como si fuera día y el aroma húmedo de la lluvia de Guadalajara nos erice la piel sin más ni más. Que la música de fondo sean las gotas que caen del cielo para darle un brillo especial a la ciudad. En ella las paredes serán verdaderas cómplices de fantasías jamás realizadas; no así, no por ti o por mí... mudas vivirán lo que nuestras bocas no pueden callar.

No deseo más que abrazarte. Sentirte piel a piel, sentir tu calidez, como aquellas tardes que cada noche recuerdo, ¿las recordarás también?

Sé que vivo envuelta en ideas y contradicciones, pero si cualquiera de ellas sirviera para llenar de motivos algunas horas de tu historia, me sentiría completa por el resto de la mía.

Tenerte entre mis brazos, recostarme en tu pecho y sentir tu palpitar... sentir la fuerza de tu sangre que se acelera cuando me tienes cerca. No intentaré disimular que mi pulso vibra intensamente con cada beso.

Y perdona si mi obviedad no me permite guardar silencio, pero sabes que disimular no es una de mis cualidades.


Quisiera darte tan sólo una noche que sea el comienzo del resto de nuestra vida. 




Imagen. Agua-azul 1-7-10

lunes, 14 de junio de 2010

TE AMO

SÍ SÍ SÍ SÍ, ESO DEFINE ESTO. 

TE AMO COMO NUNCA CREÍ, COMO SIEMPRE ESPERÉ.

lunes, 3 de mayo de 2010

Hacer siluetas de amor bajo la luna





Tengo un corazón, Mutilado de esperanza y de razón

Tengo un corazón que madruga donde quiera ¡ay! Y este corazón se desnuda de impaciencia ante tu voz. Pobre corazón que no atrapa su cordura.



Quisiera ser un pez para tocar mi nariz en tu pecera y hacer burbujas de amor por dondequiera, pasar la noche en vela mojado en ti.


Un pez... Para bordar de coral en tu cintura y hacer siluetas de amor bajo la luna saciar esta locura, mojado en ti.

Canta corazón con un ancla imprescindible de ilusión, sueña corazón, no te nubles de amargura.


Quisiera ser un pez... para tocar mi nariz en tu pecera y hacer burbujas de amor por dondequiera. Pasar la noche en vela, mojado en ti.


Una noche, para hundirnos hasta el fin cara a cara, beso a beso y vivir por siempre mojado en ti.



[Juan Luis Guerra]


Imagen: Llaverita. Qué más quisiera darte.

sábado, 16 de enero de 2010

Nuestra Noche

El ambiente se dibuja en sepia. El viento eufórico alborota tu cabello y tu sonrisa  oculta acrecienta mis ganas de besarte y arrebatarte un suspiro. Adueñarme de tu cuello es una conquista exquisita.



Ignoras la importancia que tienes en mí, pues sólo conoces lo que mi alexitimia me permite expresarte, dejando de lado las emociones inexplicables e incontables que surgen una mañana cuando te veo despertar a mi lado.


Escondes tu cabeza entre mis brazos y cierro los ojos. Si pudiera gritar lo haría, pero lo cambio por  te quieros inacabables que rompen con el silencio de la noche. No es que quiera desgastar esta frase, es que no puedo dejar una sola hora que pase desapercibido esto que provocas. Y me esfuerzo por explicarte más detalladamente cada pensamiento, pero racionalizar hace que se pierda el toque.


Los árboles alrededor hacen una fiesta, yo me sumerjo en la inagotable oscuridad de tus ojos despiertos  que, inclementes, coquetean con la fragilidad de mis ganas e intento no fusionarme del todo contigo en aquel abrazo. Quiero seguir viéndote. En esta hora donde el frio extremo alrededor pierde la batalla ante nuestros murmullos, nuestras miradas y el roce con tu cuerpo -creación perfecta de la obra imperfecta de la vida-, la envidia del viento no le permite ver que se ha vuelto cómplice nuestro.


Susurras a mi oído palabras que sólo tú y yo entendemos, que yo aprehendo y hago mías... y coincidimos en profusos ritmos que acentúan y enmarcan el cuadro singular de la noche... nuestra noche. 


Encuentro en ti más de lo que esperaba. Te siento y explotan mis sentidos, te beso y pierdo contacto con la realidad... lo único real es tenerte entre mis brazos... es sentir tu aliento, es saber que estás aquí, conmigo, aún con la luz apagada.

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No hay mejor sueño que cuando despierto y es tu mirada la primera imagen que veo.

jueves, 26 de noviembre de 2009

Viento


Te besé y toqué el cielo. No es suave -como parece desde la tierra- es firme y rugoso, pero no dejo de pasar mis manos por él, es una sensación ya conocida y mis dedos se habituan. Es como un sueño y al abrir los ojos tú sigues ahí, jamás dormí, pero tampoco he dejado de soñar.

¿Eres real?

Si el mundo se perdiera durante un par de horas sólo pediría esto, que estemos tú y yo en un rincón, con tu sonrisa de sueños y tu mirada con un dejo de paranoia. Mezcla encantadora.


Y rescatado del libro de clichés, quisiera decirte que sueño despierta si estoy contigo... que respiro ilusiones y expiro -te quieros- (sin querer, en ocasiones). No quiero mostrarte vulnerabilidad, pero no puedo evitarlo... Te doy lo que hay de este embrollo de persona que haces crecer con tu presencia...


Y siento en el viento de regreso que susurras a mi oído todas las palabras que la tarde bañó de alegría... Y siento que aún me sonríes, a lado, y acaricias mi mejilla... Si perdiera la vista, tu imagen es lo último que quiero ver y recordar.. por siempre. Por tí. Por mí. Por todas mis incoherencias.

Creo que ahora sí estoy enloqueciendo. ¿Qué miedo le tenía a la locura?

jueves, 19 de noviembre de 2009

La Danza del Viento

Esta tarde no sé qué sentir. Del recuerdo de tu voz me queda nada, de la sensación de tus labios tengo todo. Y tú a treinta minutos de distancia.

Voy  guardando momentos, recuerdos que utilizo ante la duda de lo incierto. No sé si los pasos que doy llevan la dirección correcta, pero al verte a lado me da la seguridad de que llegaré a algún lado. Es que contigo disfruto hasta el frío en la naríz, aguanto hasta el sabor salado, sonrío hasta una madrugada de sábado.

Sé que si veo a tus ojos olvidamos lo que está fuera del tú-y-yo. Que si veo a tu boca sonríes de nervios al igual que yo lo hago si tú me miras mientras intento decir que te quiero. Sólo puedo decírtelo al oído, mientras te sujeto de la cintura para no dejarte ir, para que yo no pueda huir. Cuando siento tu aliento en mi hombro y una leve sonrisa decora tu voz, que refleja la tranquilidad del invierno. Nos mecemos y jugamos al ritmo del viento.


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Las plantas de mi terraza bailan cada noche. Es como si escucharan un jazz suave; de esos que te obligan a cerrar los ojos y sentirlo, en los que respiras profundo y es como si absorbieras cada nota y una por una va saliendo mientras te meces sigilosamente. Cada noche esas plantas teniendo de pareja al viento se mecen y me regalan un espectáculo de sombras, la luna es su reflector.

El viento se ha enamorado, cada noche puntual llega a su cita. Testigo soy, canta a su oído. A veces discuten y se agitan haciendo más ruido, las plantas parecen desesperadas, no sé si es violencia o sólo catarsis, pero han golpeado mi ventana y como en cualquier discusión de pareja, sólo me limito a observar. Sin embargo se reconcilian y no pierden la siguiente pieza, vuelven a bailar plácidamente durante toda la madrugada. Me arrulla su romanticismo.

A veces los envidio. Si tuviera la persistencia del viento o la paciencia de esas hierbas, sé que podría estar completamente con alguien. Pero como cualquier humano tengo mis limitaciones.  A veces me limito a sólo estar, otras sólo soy. A veces, como hoy me aprovecho de mi sinceridad.


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Si supieras lo que te extraño cada que te digo adiós. Si supieras que cada vez que veo que te alejas quisiera regresar contigo, porque sé esperar... pero ya no sé alejarme de ti, separarme de tus abrazos y de tu sonrisa disimulada. Quisiera correr y estar de nuevo a tu lado, pero un toque de cordura me hace ver al frente y seguir, para verte después con más ganas.

Como cada tarde que no te veo, hoy pensé en ti... y mis amigas que parecen alarmas, justo cuando logro sacarte de mi mente hacen que te recuerde, y ríen... yo me sonrojo... también río.
Yo sé que no tengo palabras y nunca las voy a tener. Por eso aprovecho esta noche...           
La nuestra es agua de rio mezclada con mar.


lunes, 16 de noviembre de 2009

Sin más.

















No sabría agradecerte lo que haz provocado en mí
.

He estado en tantas bocas que creí que ya no encontraría aquella que me hiciera sentir que el exterior ya no existía durante el minuto eterno de un beso, que todo se perdería mientras estamos así, aliento con aliento.

Creí que no buscaría emocionada un lugar en el que tú y yo, en la oscuridad de la noche, podamos estar así... sin preocupaciones, para vernos y hablar de nada. Porque no puedo llevar una plática demasiado larga contigo sin robarte un beso, sin abrazarte, sin sentirte suspirar a mi lado. Y me emociona que tú también lo hagas.

Y cuando caminamos por la calle, abrazadas, aunque sea en la cuadra oscura, porque después pueden vernos... siento que voy pisando nubes, que por paradójico que esto resulte, son más firmes que la hipócrita tierra que está abajo.

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¡Hace tanto que no sentía esto! Me da miedo que sea una mera ilusión, un espejismo que llegó como respuesta a una soledad voluntaria, que la vida me devuelva lo que inconscientemente hice a tantas personas... sé que he influido de una forma negativa en muchas vidas... ¿Se acepta un cambio de último momento? Muchos no entenderán lo que va pasando, y con ira reprimida sé que pensarán que he jugado. Jamás lo hice. Por su bien, y un intento descarriado de sinceridad, me alejé, no podía ofrecer lo que necesitaban y, aunque no lo parezca, no me gusta mentir.


Agradezco a cada persona que pasó por mi vida, porque dejó infaliblemente algo de sí en mí. Y aunque ahora con guante blanco me reprochen lo más básico, quisiera poder decirles que estoy ahí para lo que necesiten.


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Que si he caído mil veces fue para saber como levantarme después. Como ayudarte a levantar si es que así lo requieres.

He soñado contigo más veces de las que he dudado de esto. Hoy tu voz fue lo primero que escuché, con eso bastó para forjar una sonrisa en mi cara el resto del día. Te veo tan alejada de todo lo podrido que hay afuera, me enseñas sin darte cuenta a confiar de nuevo en las personas por decisión y no por obligación moral.

Puedo ser tan... yo contigo, sin necesidad de fingir una personalidad relajada, intelectual, fiestera o todas las máscaras que me siento obligada a ponerme frente a tal o cual persona. Contigo las he usado todas y me haz ayudado a quitarlas, aventarlas durante las horas que estamos juntas. Y lo mejor, ni cuenta te haz dado, porque al mismo tiempo yo he quitado las tuyas. Así, frente a frente, con tus suspiros esporádicos y mis tartamudeos insensatos, somos lo único que somos, sin más ni más.



Tantas vueltas... tantos caminos y apareciste, sin más, cuando menos lo esperé.





I can see the sunset in your eyes.






Imagen 1 y 3.-
De algún lugar de Internet.
Imagen 2.- Adriana, su sonrisa, mi debilidad.

jueves, 5 de noviembre de 2009

Recagan




Pero no, no puedes agachar la cabeza tres segundos para tomarte un respiro porque de quien menos te lo esperas recibes una patada que, más que calarte por la sangre derramada, cala por la impotencia de que te moleste.

Y van hartando, a veces que manden con un tercer
o el golpe, a veces que lo den por sí mismos (si es que tienen el valor), sea como sea harta.

Estas patadas recagan...
la hipocresía recaga... los mensajes indirectos recagan. Y claro, lo peor es que no puedes responder porque ni siquiera se cuenta con la certeza de que son para uno mismo o es el egotismo el que nos hace ponernos sacos que no nos corresponden.

No se confunda una actitud relajada con una
mariconeada, porque
mariconear es desviar la atención de nuestros sentimientos y canalizarlos a un mismo cause que se encuentra de una forma u otra en una zona de confort. Es evitar contactar con lo que realmente nos causa el sentimiento. Así que lo volcamos al canal que sabemos que no cambiará nada por más que sobrecarguemos, pero al final ¿qué es lo que verdaderamente se sobrecarga? No te ayuda picarle donde mismo, porque ni dejas que cierre ni abres nueva herida.

Me recaga tu actitud. Me recaga que no puedas comprender más allá de tus pensamientos. Que pienses que las personas son las egocéntricas y no salgas de
tu concha personal al pensarlo. Me recaga que cale como un padrastro que e
s jalado y jalado y no se le encuentra el fin, y todo porque ni sé si me debería molestar.

¿Por qué no gritas, hipócrita?

¿Por qué sonríes, cobarde, si quieres mentarla?

Está de moda victimizarse... y me recaga.



Y la neta, que todo fluya... que retener causa hasta hemorroides.

Imagen 1. Tan recurrida en internet, no recuerdo la página de donde la extraje.
Imagen 2. Dualidad. Cuadro de mi habitación.
Imagen 3. Otra que robé de la red hace tiempo ya, no recuerdo el sitio.

domingo, 1 de noviembre de 2009

Insomnia [rescatado del espacio de windows live]


Quisiera seguir un rato más así, esbozando tu imagen en el espacio vacío de mi habitación.

Recordando tus silencios y tu voz mesurada que repite un te quiero motivado, un te extraño tan presente.

Quisiera convertirme en tu recuerdo latente, ese que se nota en tus equivocaciones lingüísticas, el nombre aquel que escribes durante tus ratos de ocio en cualquier espacio en blanco, ser la sonrisa que tu cara dibuja al escuchar aquella canción ¿La recuerdas?

Quisiera que me mintieras para sentirte distante y luchar por estar a tu lado, quisiera que me dejes la verdad encubierta en un beso que no morirá a pesar del tiempo.


Quisiera añejar contigo tanta vida, tantos momentos; quisiera que entendieras que no es un desliz de mi conciencia, que no eres un capítulo más, si no el trama que no se termina; que eres lo que da vida a mi historia.

Entonces encontrarte una noche, fuera de este valle onírico; que me demuestres tu realidad, profundizar en tu mundo. Que se mezclen nuestros caminos, quisiera caminar contigo sin detenernos. Quisiera detenerme solamente si es para ver como juegas con el viento, como las estrellas adornan tu cabello, como tú adornas mi mundo.

Volar sin despegar los pies. Sentir en la oscuridad. Besar en la distancia. Mirar sin abrir los ojos. Abrazar a contraviento. Encontrar sin haber buscado. Engañar con las cartas en la mesa.

Por eso, en lo que lo lees quisiera seguir así; esbozando tu imagen en mi recuerdo, esperando sentada con mis brazos abiertos a que llegues sin tocar la puerta, a que entres a donde ya estabas desde hace tanto.



Imagen 1. Rescatada de algún sitio de internet.
Imagen 2. Intento disimulado de pensamientos reales... con sus rasgos

domingo, 4 de octubre de 2009

De lo Improbable a Aquél

Hoy me he despertado con esa sensación extraña en el esófago. El lenguaje coloquial le llama -vacío en el pecho-.

No es que esté preocupada... o talvez sí... pero al mismo tiempo es ¿cómo describirlo? Incertidumbre, emoción, un incremento notable al ego...

Cuando se acepta que una idea ha sido descartada del todo porque -no hay por dónde- y el día menos pensado, cuando menos se planeó un acercamiento, ocurre lo inesperado... que tantas veces se imaginó años antes.

¿Y qué pasa? En el momento ni siquiera se recrea toda esta historia previa, no queda más que vivir ese instante, ese lugar, esa relación intrapersonal... es lo que se necesita tal vez.

Y el ego por los cielos, la incertidumbre del qué pasará va tomando lugar, pero al final no importa tanto... que pasé lo que tenga que pasar; lo bailado ni quien lo quite, lo besado no hay quién lo borre... y lo arañado, bueno, para eso sí se recomienda un ungüento.

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Y en verdad que no necesito darle una explicación racional, talvez tu actitud crítica y curiosa lleva las preguntas a tu boca, pero tampoco necesitas escuchar las respuestas...




Hoy tengo esa sensación rara de que todo está bien, aunque aún hay algo pendiente... no puedo dejarlo de lado, pero quién me vea sonriéndole al presente que no se sorprenda. Realmente no creo que seas tú, si no aquél asunto pendiente que dejé tanto y de repente se hizo asequible.

jueves, 18 de diciembre de 2008

Evitando



Evitaré nombrarte... fuera de mi psique eres tan común como la hoja azul de aquel pino.


Evitaré decir que te extraño, porque es cierto que solamente pasa cuando estás a mi lado.

Evitaré expresar con gestos lo que ya evité hace mucho expresar con palabras.

Evitaré contar mis sueños, puede ser que algún rumor del viento
los llevé a tus oídos.


Evitaré pensar como que esto te importa, es cierto que
gozas de la capacidad de ensordercer a tu
conveniencia.


Foto 1. Dibujo propio, noviembre 2008.

Foto 2. Imagen plagiada de algún rincón de la red, creador anónimo.