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lunes, 30 de agosto de 2010

Expectativas







Me creí sabia y fue cuando me equivoqué. 


Me sentía bella y nadie me miró.


Imaginé que te encontraba y no contestaste.


Pensé besarte y desperté.


Sentí que tenía sueños y ni siquiera podía dormir.






¡Me cansé de frustrarme! 

Entonces comencé a vivir con lo que tengo y no en base a expectativas vacías.

lunes, 26 de abril de 2010

Visiones vespertinas


Las ranuras en la pared cada vez crecían más y más, se alargaban, como rasguños de furia, finos y profundos. Comencé a notar que el corazón que ahí se escondía, camuflado como grieta, comenzaba a palpitar, se ocultaba sólo la mitad... ¿o es que sólo la otra mitad quería ser vista? Tal vez era un llamado de auxilio ... y al fondo, un rostro, bueno un perfil para ser más exacta, pálido... con un gesto indescriptible. 

En primera instancia le sentí tímido, pero vi que su parpado cerrado posiblemente actuaba como represa para una lágrima. La boca temblaba, como el resto de la pared. Había algo por decirse, pero no se acumuló el valor.

Le seguí observando, al tiempo que te escuchaba al teléfono cantándome, elevándome por la fantasía y dándole vida a esa pared que el tiempo ha marcado indeleblemente. Los rasguños seguían alargándose, pero al mismo tiempo podía ver que no iban a ningún lugar.

Después noté que el perfil no era tan inocente como había creído. La boca dibujaba una sonrisa torcida, tal vez se dio cuenta que había caído en su manipulación silenciosa y estaba feliz con su obra, con el creer en su fragilidad inventada. Ante esto vi cómo las grietas se profundizaban más, sacando a relieve pequeños pedazos. Todos, a pesar de que venían de la misma pared, tenían texturas distintas... la que más se aproximo a mí era tosca, granulosa y sentía que podía lastimarme. El matiz ambiental también se iba modificando, podría decir que dependía de lo que tu voz marcara. Tu tonalidad, tu fuerza... en las pausas todo paraba de crecer y de bailar en la pared. Suavizabas y sentía el terciopelo... ¿o acaso fue tuyo?.








No importa que cambie, no importa que ausentes. Somos tú y yo. Lo siento... y te siento. Gracias.


Elevémonos por ese viaje sin fin... donde sólo volamos si sentimos caer. Te amo.

sábado, 27 de marzo de 2010

sábado, 16 de enero de 2010

Nuestra Noche

El ambiente se dibuja en sepia. El viento eufórico alborota tu cabello y tu sonrisa  oculta acrecienta mis ganas de besarte y arrebatarte un suspiro. Adueñarme de tu cuello es una conquista exquisita.



Ignoras la importancia que tienes en mí, pues sólo conoces lo que mi alexitimia me permite expresarte, dejando de lado las emociones inexplicables e incontables que surgen una mañana cuando te veo despertar a mi lado.


Escondes tu cabeza entre mis brazos y cierro los ojos. Si pudiera gritar lo haría, pero lo cambio por  te quieros inacabables que rompen con el silencio de la noche. No es que quiera desgastar esta frase, es que no puedo dejar una sola hora que pase desapercibido esto que provocas. Y me esfuerzo por explicarte más detalladamente cada pensamiento, pero racionalizar hace que se pierda el toque.


Los árboles alrededor hacen una fiesta, yo me sumerjo en la inagotable oscuridad de tus ojos despiertos  que, inclementes, coquetean con la fragilidad de mis ganas e intento no fusionarme del todo contigo en aquel abrazo. Quiero seguir viéndote. En esta hora donde el frio extremo alrededor pierde la batalla ante nuestros murmullos, nuestras miradas y el roce con tu cuerpo -creación perfecta de la obra imperfecta de la vida-, la envidia del viento no le permite ver que se ha vuelto cómplice nuestro.


Susurras a mi oído palabras que sólo tú y yo entendemos, que yo aprehendo y hago mías... y coincidimos en profusos ritmos que acentúan y enmarcan el cuadro singular de la noche... nuestra noche. 


Encuentro en ti más de lo que esperaba. Te siento y explotan mis sentidos, te beso y pierdo contacto con la realidad... lo único real es tenerte entre mis brazos... es sentir tu aliento, es saber que estás aquí, conmigo, aún con la luz apagada.

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No hay mejor sueño que cuando despierto y es tu mirada la primera imagen que veo.

jueves, 26 de noviembre de 2009

Viento


Te besé y toqué el cielo. No es suave -como parece desde la tierra- es firme y rugoso, pero no dejo de pasar mis manos por él, es una sensación ya conocida y mis dedos se habituan. Es como un sueño y al abrir los ojos tú sigues ahí, jamás dormí, pero tampoco he dejado de soñar.

¿Eres real?

Si el mundo se perdiera durante un par de horas sólo pediría esto, que estemos tú y yo en un rincón, con tu sonrisa de sueños y tu mirada con un dejo de paranoia. Mezcla encantadora.


Y rescatado del libro de clichés, quisiera decirte que sueño despierta si estoy contigo... que respiro ilusiones y expiro -te quieros- (sin querer, en ocasiones). No quiero mostrarte vulnerabilidad, pero no puedo evitarlo... Te doy lo que hay de este embrollo de persona que haces crecer con tu presencia...


Y siento en el viento de regreso que susurras a mi oído todas las palabras que la tarde bañó de alegría... Y siento que aún me sonríes, a lado, y acaricias mi mejilla... Si perdiera la vista, tu imagen es lo último que quiero ver y recordar.. por siempre. Por tí. Por mí. Por todas mis incoherencias.

Creo que ahora sí estoy enloqueciendo. ¿Qué miedo le tenía a la locura?

sábado, 31 de octubre de 2009

Narración Extraordinaria


Simplemente cerré los ojos. Después de algunas horas de pensar y revolver ideas que se fusionaron unas con otras para luego separase robando la esencia de la otra, creí necesario descansar para restaurar el escenario de mi mente.



Cerré los ojos y vi todo claro, todo blanco y lleno de luz. Tú saliste de un rayo, primero apareció tu boca, que coqueta sonreía y tomaba forma más nítida, después salieron a luz tus retinas, simultáneamente con tu nariz, de repente ya tu figura estaba completa, aún pegada a la pared y te acercaste a mí, que perpleja te veía y no podía disimular sonreír. Con tu mano acariciaste mi mejilla, cuando se alejó sentí una fría brisa como las mañanas de enero, que a pesar de helar mi rostro me dejan esa dulce sensación, extraña mezcla de vida y duelo. Seguías mirándome, y yo no sé si te imaginaba o eras real.



Quería acariciarte, pero mis manos las sentí frías y no quería provocar en ti una idea herrada de ellas. No suelen estar así, sólo cuando estoy nerviosa... y creo que eso lo sabes, por ello no me acerqué, no quería que notaras lo innegable. Cada vez sentía que te alejabas más y más, quería d
etenerte, pero ante cada paso que daba, retrocedía un poco más. Hasta que de un salto llegué a donde estabas, en realidad no te habías movido, pero te tomé entre mis manos y te disolviste, te fusionaste de nuevo con la claridad, y aún tenía algo de ti resbalando por entre mis dedos, era frío, te sentí despegarte completamente. De nuevo el espacio era blanco, con una pequeña sombra en lo que podría ser una esquina, o tal vez no.



Jugueteaba y brincaba, yo aún me concentraba en la posibilidad de retomarte, pero en verdad aquella pequeña sombra llamaba la atención. Algo histriónica. Se alejaba y en cuanto yo bajaba la mirada de nuevo aparecía si me asomaba de reojo. -¿Has tocado alguna vez una sombra?- me decía a mí misma, como si esperaba una respuesta exterior, extrañamente la tuve. -No, una sombra no se puede tocar, ya que no es un ente físico- Sin embargo no acepté tal explicación, -Claro que se puede- comenzó diciendo otra voz -si no, ¿qué estás haciendo ahora abrazándola?- No había notado que lo hacía, pero así fue, le tenía entre mis manos que sin hacer tanto esfuerzo la sostenían.



Es cálida, vaya, jamás hubiera pensado que una sombra fuera cálida, por su color gris yo hubiera jurado que era fría (malditos estereotipos), pero si algunos juran y perjuran que no se pueden sentir. Mejor no juro nada. Es cálida y tiene un olor dulce, extraño que mi falta de olfato no se notara en ésta ocasión, y pasando los dedos por su contorno puedo sentirla, por si alguien pensó que las sombras tienen una textura uniforme, les digo que se equivocan, en algunas partes se sentía como seda, sin embargo en otras parecía el tronco de un árbol. Es extraño que ahora soy yo la que le dejo ir y me marcho.



De nuevo todo blanco, aunque pareciese que algo pasa en el subsuelo. Es espantoso ese ruido, sonidos muy graves que repican y grito inten
tando igualarlos, se rompe el suelo comenzando del centro (¿cuál era el centro si no tenía un inicio o un fin?). Y le sigue en todas direcciones, ahora que se ha cubierto 2 metros es como si fuera absorbido, como si se derritiera y lentamente se hunde al tiempo que absorbe el rededor. Comienzo a correr y me percato que su velocidad se equipara a la mía, si acelero acelera, si disminuyo disminuye. Pero estoy en un punto de pavor que no me permite pensar correctamente ¿si paro para? ¡Alto! ... Tiempo de ver más de cerca. Un recorrido visual, del mismo centro que comió todo empieza a emerger un líquido blanco, lleno de burbujas que comienzan a flotar por el aire. Algunas por su tamaño explotaban casi al instante de despegarse de su nacimiento. Otros en cambio flotaban libres algunos segundos. Lo rescatable eran las burbujas que chocaban entre sí, se destruía y se mezclaba de nuevo a su fuente de origen. Apesta.



- Nooo, ¿tú saliendo de esa fosa?- Mmm, es extraño, pero huele distinto, como a chocolate. Me sentiría como pecadora si comiera chocolate en un lugar así, aunque hablo en realidad de mi mente (aún tengo el sabor de boca de la sombra). Yo te cree, porque podría jurar que existe una replica exacta de ti en la realidad, pero es distinto. Te acercas y ahora sí quisiera atreverme a sujetarte. Que distinto es sentirte ahora firme, no como hace rato que fluiste por entre mis dedos. Puedo sostenerte al fin. Toco con mis de
dos tus párpados, los dejo para recorrer tu cabello, tus labios. Comienzo a sentir tu piel como una roca, es muy áspera, pero no puedo dejar de pasar mis manos por tus brazos. Sangran y yo río. Arden y tu sonríes.



Ya sin manos, o algunos hilos que quedaron de ellas, me despido de ti, creo que fue un buen intercambio, tú te quedas con parte de mi y yo con el nuevo sabor de boca, a ti.


Me voy, camino firme y el suelo suena como esponja húmeda que es aplastada. Mis pies se hunden unos centimetros, los pasos van costando más trabajo cada uno. Mis pies pesan cada vez más al igual que mis manos. Mejor me quedo un rato, al fin que quería descansar. Me acuesto cruzando las piernas y mi cabeza apoyada en mis manos. Huele de nuevo como a invierno. Siento que me presiona, me voy hundiendo y mis piernas ya no me responden, mis manos parecen pegadas y me sumerjo en el suelo, todo va oscureciendo entre más me traga, oscurece más y más, sudo, grito, el escalofrio ya abarcó todo el cuerpo y yo me hundo.... ya nada...



Y lo sentí tan real.


miércoles, 21 de octubre de 2009

Hubiera sido lindo, no lo niego. Pero había más variables en contra.

La noche olía a una despedida fresca, una despedida que prometía ser un hasta luego, pero de esas promesas que ya no se cumplen. Hacía frio, mas no sé si calaba más el clima y el dolor de cabeza o la barrera que surgió de la nada para separarnos más en aquel medio surreal. Al final todo se juntó.

Y creo que conoces algo de mí, no soy buena con los silencios, lo sabes y lo usas. Ahora me quedo en este mutismo, tardes de torpe silencio. No sé si te escondes o soy yo la que tiene la vista nublada, pero ya no te veo.

Sí se siente feo, debo aceptarlo. Son ideas solamente, esa tendencia de explotar al hubiera pero no tiene sentido. No tiene sentido darle alas a pensamientos de un tiempo inexistente. Como no tiene sentido luchar para que alguien se convenza de algo, si tiene por costumbre poner palabras en bocas ajenas y asociaciones en otras mentes ¿cómo tendrá tiempo de reflexionar su mismo pensamiento?

Y duele no tanto por el momento, que dicho de otro modo sólo fue la punta del iceberg, duele porque ya fueron muchos momentos iguales. Y talvez ni entiendas lo que significan.

Pero sí, creeme, significan.

sábado, 17 de octubre de 2009

De la Mierda




Quiero vomitar...
Ojalá sirviera como medio catártico, pero sería incómodo sacar solamente jugos viscerales, pues ni siquiera para comer he tenido ánimos.

Y ya es cuestión de días que voy así y me desespera fingir que todo está bien, lo más cercano a aceptarlo es contar mis 'malestares físicos' ¿alguien entenderá que sólo desplazo un malestar mayor?

No, ni yo lo entiendo, no soy de las que somatiza.. o eso pensaba.


En serio quiero vomitar, en cada rejurgitación pronunciar uno de esos nombres que atiborran lo que quisiera estuviera vacío.

Un poco de paz.
Tiempo exclusivamente para mí.
No más justificaciones ni estar buscándole la cara a nadie.



Hoy me siento de la chingada, que bueno que es correspondido, así me quito este peso de encima.

Me gusta de repente ser invisible, por otra parte, me cuesta un ovario no gritarle a las personas a la cara lo que hacen, lo que provocan y que ni se preocupen 3 minutos por pensar en ello.


Quisiera estar bien solamente para ir a fumar hierba y que me deje con esta misma sensación, pero al menos más reflexiva y así no vea todo en blanco y negro, pero no, si ahora lo hago, todo esto que sé que es temporal se volvería palpable.


Odio ni siquiera poder odiar algo y volverlo mareo.

lunes, 12 de octubre de 2009

"Asincerándome puesn"



Sinceramente... No sé para qué me molesto.

Yo y mis intenciones mal interpretadas... Pero he aprendido a dejar de lado las presentaciones, no necesito conocer más gente, y mucho menos necesito que me "conozcan" (mando saludos a todos los que creen hacerlo), he aprendido que a pesar que esté empujando constantemente, la montaña no se moverá y el sudor no lleva consigo la gratificación que esperaba. También, que una mirada no siempre dice lo que el espejo lee, todo tipo de comunicación se pervierte antes que el receptor la procese.

Y sinceramente, no soy lo que esperabas... ni siquiera puedo decirte qué puedes esperar de mí, pero al parecer eso ya lo sabes, y en esta sociedad de poco arriesgue, el conformismo es la opción adecuada. Aprenderé a adoptarlo como estilo de vida.

No te mentiré, no soy de esas personas expresivas... podrías pensar que caigo en lo superficial, infiel tal vez, que no valoro las cosas. Pero te recomiendo que no te dejes llevar, que Colón murió sin saber que había descubierto un continente.


No te ofreceré una estrella,
sé que no las usarías para nada... y la implosión la hacemos ya tú y yo. Tampoco te ofrecería mil mares, que entre tanta confusión podrías ahogarte en alguno. Si te pido que aceptes mis verdades no es con el afán de tu tolerancia, si no de tu entendimiento...





No me des con la misma mano que no me deja ganar.

Tal vez soy un drama... quizá. Sin embargo ¿qué es la vida si no un constante reto? ¿Qué soy yo si no te tengo?


Imágenes. Creaciones del gringo Luke Chueh

domingo, 4 de octubre de 2009

De lo Improbable a Aquél

Hoy me he despertado con esa sensación extraña en el esófago. El lenguaje coloquial le llama -vacío en el pecho-.

No es que esté preocupada... o talvez sí... pero al mismo tiempo es ¿cómo describirlo? Incertidumbre, emoción, un incremento notable al ego...

Cuando se acepta que una idea ha sido descartada del todo porque -no hay por dónde- y el día menos pensado, cuando menos se planeó un acercamiento, ocurre lo inesperado... que tantas veces se imaginó años antes.

¿Y qué pasa? En el momento ni siquiera se recrea toda esta historia previa, no queda más que vivir ese instante, ese lugar, esa relación intrapersonal... es lo que se necesita tal vez.

Y el ego por los cielos, la incertidumbre del qué pasará va tomando lugar, pero al final no importa tanto... que pasé lo que tenga que pasar; lo bailado ni quien lo quite, lo besado no hay quién lo borre... y lo arañado, bueno, para eso sí se recomienda un ungüento.

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Y en verdad que no necesito darle una explicación racional, talvez tu actitud crítica y curiosa lleva las preguntas a tu boca, pero tampoco necesitas escuchar las respuestas...




Hoy tengo esa sensación rara de que todo está bien, aunque aún hay algo pendiente... no puedo dejarlo de lado, pero quién me vea sonriéndole al presente que no se sorprenda. Realmente no creo que seas tú, si no aquél asunto pendiente que dejé tanto y de repente se hizo asequible.