martes, 24 de agosto de 2010

Pensaba y pensando se me fue la madrugada. Giraba y me enojaba con mi almohada, la aventaba para luego apresurarme para abrazarla y pedir disculpas, es como si tuviera vida; la verdad me alegra que no sea así, si no sabría tanto de mí que sería un peligro.

Pensaba y me acercaba a la ventana con la ilusión de que al ver todo tranquilo afuera me motivara a dormir, pero sólo escuchaba el viento golpear las ramas de los árboles, un leve silbido que se inmiscuía por mi ventana y eso bastaba para imaginar mil historias de sus caminos ¿cuántas personas no estarían igual que yo viendo a la ventana en mi calle, en la colonia o en el país? Tantos pensamientos y tan pocas respuestas.

Y me recosté de nuevo, esperando por fin calmar las voces que mi pensamiento dirige (comienzo a pensar que es al revés). La mirada es muy perdidiza, suele enfocarse y dejar de enviar información al occipital, o mejor dicho ya no le tomo importancia y me pierdo en las ideas.

Quisiera que estuvieras aquí. Sé que no necesariamente estaríamos hablando, quizá estarías ya durmiendo, pero me gustaría verte de nuevo con esa calma que inspira tu cuerpo dormido, sólo acariciaría tu espalda y me pasarías parte de tu tranquilidad.. tal vez murmurarías algo, tal vez sólo suspirarías y ahí estaría yo para escucharte, para ilusionarme con la idea de que sueñas conmigo. Para sentirte en la oscuridad.


Pensaba y pensando se me fue la noche, ya era de mañana y al fin pude dormir.

1 comentario:

Gerard dijo...

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